Fue el psicólogo James Olds, el primero en 1953, en descubrir pruebas sobre la existencia de un
centro de placer en el cerebro.
El experimento se realizó con ratas. Se colocaron electrodos en algunas áreas del cerebro, por las que se pasaba corriente eléctrica.
A esta estimulación tenían acceso las ratas a través de una palanca, para obtener placer y se vió que incluso la rata hambrienta prefería presionar la palanca y recibir la estimulación eléctrica que le proporcionaba placer.
A raíz de éstos estudios y muchos otros se descubrió que el área del cerebro que daba más placer era el hipotálamo lateral.