Campos de ensayo con arroz trasgénico en el Delta del Ebro
Marta Baeza, Canal Salud, Madrid a viernes 06 de septiembre de 2002
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Cataluña o IRTA trabaja desde 1999 en la investigación con plantas trasgénicas de arroz en el Delta del Ebro. Estos ensayos tienen como objetivo controlar la plaga del insecto del taladro y del hongo llamado Pyricularia mediante la ingenieria genética, y así evitar el uso de insecticidas o fungicidas.
El IRTA está financiado por el Gobierno Autonómico de Cataluña en un cincuenta por ciento y colabora con países extranjeros en la investigación y desarrollo de la Biotecnología. Los proyectos principales que se llevan a cabo son dos europeos, ERRI y EURICE, y uno nacional, CICYT.
El interés principal es conseguir plantas de arroz resistentes a diferentes plagas sin que el grano de arroz sea modificado. Así se conseguiría un importante ahorro económico y de trabajo para los agricultores y una mejora del medio ambiente con la eliminación del uso de insecticidas.
José Tarragó, director del IRTA, explica que su "política es de máxima transparencia, ya que la ingeniería genética es un tema polémico". La opinión pública y ciertas asociaciones de ecologistas muestran recelos con respecto a los OMG, organismos modificados genéticamente; y el interés de los proyectos del IRTA es que la sociedad esté informada de manera clara de la realidad de estos proyectos.
La responsable del proyecto ERRI por parte del IRTA e investigadora del Departamento de Genética Vegetal del IRTA de Cabrils, Joaquima Messeguer, informa las directrices de la investigación. Los genes utilizados son genes de procedencia natural y de efectos conocidos, como los genes Bt. Además, los genes que se insertan no se expresan siempre y en toda la planta, sino que "el insecticida se produce sólo cuando el insecto ataca y en la parte donde ataca; de manera que el grano de arroz no se modifica", explica J. Messeguer.
Por otra parte, los proyectos los ensayos realizados han demostrado que el flujo genético o intercambio de polen entre plantas modificadas y convencionales, así como con el arroz salvaje, es inferior al 0,1%. Así pues, la polémica "contaminación genética" es mínima, y queda por confirmar si se da en distancias mayores a 15 metros.
El presidente de las cooperativas arroceras del Delta del Ebro, Agustí Castells, afirma que el ahorro económico que supondría la implantación de esta tecnología sería enorme, unos 3 millones de euros al año, y que, al fin y al cabo, lo que le interesa al agricultor es "ganar dinero". A. Castells asegura que los agricultores de Delta del Ebro no están en contra de la Biotecnología.
J. Messeguer dice que la técnica está a punto y que en dos años podría ponerse en funcionamiento, pero "esto depende de la política europea y de la aceptación social, ya que en Europa existe un ambiente de desconfianza en cuanto a trasgénicos y política agroalimentaria".
Greenpeace, como otras asociaciones ecologistas, afirma que los OMG supone un grave riesgo para la biodiversidad, tiene efectos irreversibles sobre los ecosistemas y no se han evaluado los riesgos sanitarios a largo plazo.
La opinión generalizada de los expertos en ingeniería genética que trabajan en el IRTA es que existe una gran desinformación sobre el tema y un vacío legal. Esto crea una desconfianza social que hace que la investigación y la implantación de esta técnica se retrasen.
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