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Existen ciertos tipos de peces pertenecientes a la familia de los Escombridos y especies afines a éstos que al ser consumidos producen en las personas dolor de cabeza, vómitos y alteraciones gastrointestinales. Estas alteraciones se deben a que en estos peces se encuentra un tipo de toxina denominada ictiotoxina, la cual produce esta sintomatología cuando su cantidad supera las 200 partes por millón(ppm).
El consumo de peces globosos y con espiras y tubérculos sobre su piel está prohibidos ya que contienen un tipo de toxina(tetradotoxina)que produce alteraciones nerviosas en los individuos que consumen este tipo de peces.
El consumo de moluscos bivalvos, como por ejemplo los mejillones, ostras, almejas..etc, puede producir distintas alteraciones dependiendo del tipo de toxina que se encuentre en su interior. Las toxinas que podemos encontrar en estos animales se denominan en función de la alteración que producen en el consumidor, así tenemos toxina diarreica, paralizante, amnésica y neurotoxica. No todos los moluscos han de contener los cuatro tipos de toxinas, de hecho estas se localizan preferentemente en uno u otro tipo de molusco.
Las famosas mareas rojas se caracterizan porque en ellas se encuentran moluscos filtradores los cuales cuando son consumidos producen desde un simple hormigueo y tumefacción en los labios, hasta parada respiratoria y muerte.
Para prevenir las alteraciones que estas toxinas producen en los consumidores se recomienda que los moluscos filtradores se consuman perfectamente cocinados, teniendo en cuenta que, al poseer caparazón, éste es una forma de protección para que el molusco no sufra daño al ser calentado. Han de ser limpiados con agua dulce durante suficiente tiempo y la cocción ha de ser los suficientemente larga como para permitir la apertura de la concha y el posterior ablandamiento del molusco. Además, hoy en día se realizan periódicamente análisis del agua del mar y análisis en los moluscos antes de su comercialización con el fin de intentar detectar en éstos la presencia de cualquier tipo de toxina. Es muy importante que el consumidor tenga conciencia de que estos animales cuando viven en el mar o en criaderos constantemente están filtrando agua. Si esta agua está contaminada, los moluscos van almacenando en su interior los contaminantes y si no están bien cocinados, estos contaminantes pasarán al consumidor al ingerirlos.
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