La inspección sanitaria tiene como misión:
- Garantizar la salud de los consumidores.
- Evitar el fraude comercial, consecutivo a la sustitución de determinadas especies por otras de inferior valor comercial y, en consecuencia, menor cotización.
- Garantizar la calidad de los productos en los que a grado de frescura y tamaño se refiere, como criterios básicos de su categorización comercial.
- Garantizar el cumplimiento de las disposiciones vigentes en materia de control de capturas, evitando la sobreexplotación y el agotamiento de los caladeros .
ASPECTO SANITARIOS DE LOS MOLUSCOS BIVALVOS
Desde el punto de vista SANITARIO los productos de la pesca exigen una cuidadosa inspección, como consecuencia tanto de su posible contaminación (biótica y abiótica), como por su capacidad para producir intoxicaciones.
En lo que a la
contaminación abiótica se refiere, son especialmente importantes las debidas a metales pesados y a productos orgánicos (organoclorados, bifenilpoliclorados, fenoles y derivados del petróleo, generalmente liposolubles y de alta persistencia. Su trascendencia para el consumidor estriba en su capacidad teratogénica y cancerígena, así como para producir diversos síndromes renales y hepáticos.
Con respecto a la
contaminación biótica, los productos pesqueros son susceptibles de vehicular al consumidor procesos de etiología vírica (hepatitis A, enf. de Norwalk), bacteriana (Pseudomonas, Vibrios, Estreptococos, Enterobacilos, Micrococos, etc.) y parasitaria (Anisakiasis, difilobotriasis, etc.), tanto de origen
endógeno como adquirido, durante su manipulación o permanencia en aguas a su vez contaminadas.
En relación con el consumo de moluscos contaminados por dinoflagelados y/o diatomeas, productoras de biotoxinas, las más frecuentes en nuestro pais son:
- PSP, intoxicación paralítica, producida por neurotoxinas dinoflagelares.
- DSP, intoxicación diarréica, producida por enterotoxinas dinoflagelares, de las que se han identificado 7, siendo debidas especialmente al consumo de mejillones.