Existe un plan de control continuo de las zonas de producción, en el que se recogerá como mínimo:
- la comprobación microbiológica de los moluscos y la posible presencia de biotoxinas. Para ello trimestralmente, se determinará el contenido en sustancias capaces de influir en su sabor, coliformes fecales, E. coli y saxitoxina.
En base al contenido microbiológico detectado, las zonas de producción se dividirán en tres categorías (A, B y C), siendo obligatorio que los moluscos procedentes de las dos últimas sufran una reinstalación, de 2 meses como mínimo, antes de ser librados al consumo.
- la comprobación de las características generales del agua, siendo los parámetros a determinar:
- con carácter mensual: salinidad y oxígeno disuelto.
- con carácter trimestral: pH, Tª, coloración, materias en suspensión e hidrocarburos derivados del petróleo.
- con carácter semestral: sustancias órgano-halogenadas y metales (As, Cd, Cr, Cu, Hg, Ni, Pb y Zn).