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Hemorragias

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¿Qué es una hemorragia?

hombre erido
Es la salida de sangre por la rotura más o menos extensa de los vasos sanguíneos, ya sea hacia el interior o el exterior del cuerpo, es decir, hemorragias internas y hemorragias externas.

Cuando después de una lesión ocurre un sangrado o hemorragia, hay que dar todos los pasos necesarios para parar la pérdida de sangre. Si se pierden cantidades sustanciales de sangre, puede ocurrir pérdida de conciencia; una situación de extrema gravedad que se conoce como colapso o shock, e incluso la muerte.

Sin embargo, la mayoría de las lesiones sangrantes no tienen riesgo vital, aunque se deben de tomar cuidados apropiados no sólo para parar el sangrado, sino también para evitar la infección y otras complicaciones.

Primeros auxilios en hemorragias externas

1.-Presión directa sobre la herida utilizando un apósito lo más estéril posible. Como los apósitos se irán empapando de sangre, conviene cambiarlos, a excepción del que está en contacto directo con la herida, que se mantendrá fijo.

2.- Elevación del miembro afectado para disminuir el torrente sanguíneo.

3.- Aplicación de un vendaje compresivo sobre los apósitos, para poder mantener la presión.

4.- Presión en la arteria principal del miembro: En el caso de las extremidades superiores, aplicaremos la presión en la arteria humeral, y en los miembros inferiores en la femoral.

4.1.- Localización de la arterial humeral. Palpamos el brazo con los dedos índice y anular en el punto donde se unen el bíceps y el tríceps, hasta encontrar el pulso. Una vez localizado el punto de presión, empujamos los dedos hacia el interior del brazo hasta llegar al hueso, contra el que presionaremos la arteria. En breve, el paciente notará un hormigueo en el miembro afectado, y la hemorragia cesará.

4.2.-Localización de la arteria femoral: Esta arteria discurre más profundamente, por lo que encontrar el pulso es imposible. Para ejercer la presión nos orientaremos por la cadera del paciente, que deberá estar tumbado de cúbito supino. Siguiendo la línea por la ingle, presionaremos con la palma de la mano para presionar la arteria contra el hueso de la pelvis. El paciente, deberá notar hormigueos en la pierna.

Hemorragias internas

La dificultad que presentan este tipo de hemorragias es que no manifiestan signos externos tan evidentes. La sangre no sale del cuerpo, por lo que debemos buscar otros síntomas, como el shock:
  • Sudor pálido y frío
  • Paciente en estado de inconsciencia o confuso
  • Pulso rápido y débil
  • Sangrado de los oídos, nariz, recto, vagina o vómitos de sangre o sangre en el esputo.
  • Contusión del cuello, del tórax o el abdomen.
  • Heridas que han penetrado en el cráneo, en el pecho o en el abdomen.
  • Tumefacción o dolor abdominal, a menudo acompañado de espasmo de los músculos abdominales.
Causas: Lo primero, saber que este tipo de hemorragias puede estar originado por distintas causas:
  1. Traumatismos o golpes violentos
  2. Heridas causadas por armas (proyectiles y armas blancas)
  3. Hemorragias espontáneas, aunque es poco frecuente
  4. Fracturas.
Además, debemos sospechar de la existencia de hemorragias internas cuando el paciente haya sufrido un fuerte traumatismo (golpe) en tórax y/o abdomen.

Primeros auxilios en hemorragias internas: La actuación ante este tipo de hemorragias debe ser estar encaminada a prevenir el estado de shock.
  • Avisar a un recurso asistencial lo antes posible
  • Premeabilizar la vía aérea y valorar las constantes vitales (consciencia, respiración y pulso)
  • Elevar las piernas del paciente de 20 a 30 cm.
  • Evitar la pérdida de calor
  • No dar de comer ni de beber


Hemorragias internas exteriorizables

Son un tipo de hemorragias internas, que en lugar de quedarse en el organismo, salen al exterior aprovechando conductos naturales como los oídos, nariz, boca, ano, vagina y uretra.

OTORRAGIA

CONCEPTO: Salida de sangre por los oídos. Por lo general, y siempre que esté asociada a erosiones del conducto auditivo externo, es leve. Pero en ocasiones está provocada por la fractura de la base del cráneo (T.C.E.). En estos supuestos el paciente reviste gravedad.

PRIMEROS AUXILIOS: En los casos leves, basta con la limpieza de la zona. En los casos más graves, es importantísimo mantener la inmovilidad de la víctima y llamar cuanto antes a las asistencias. No hay que taponar nunca los oídos sangrantes.

EPISTAXIS

CONCEPTO: Es la salida de sangre a través de las fosas nasales. Son muchas las causas que la provocan, y no tiene porqué ser consecuencia de patologías.

PRIMEROS AUXILIOS: Compresión manual de la fosa nasal sangrante con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante, con el fin de disminuir en o posible la presión de la arteria. Además, en esta posición evitamos que el paciente trague su sangre. Lo normal es que con esta medida la hemorragia remita. Pero si no es así, taponaremos la fosa introduciendo una gasa o venda empapada, dejando algo del extremo fuera de la nariz, para su posterior retirada.

HEMATEMESIS

CONCEPTO: Salida de sangre por la boca, precedente del aparato digestivo.

SÍNTOMAS DIFERENCIALES: Vómitos mezclados con sangre digerida, como si fueran "posos de café".

PRIMEROS AUXILIOS: Avisar a las asistencias. Aplicar frío local y colocar al paciente tumbado con las rodillas flexionadas hacia el pecho. En todo momento hay que evaluar al paciente para poder prevenir el shock. Sería conveniente guardar una muestra de vómito para que sea analizada.

HEMOPTISIS

CONCEPTO: Salida de sangre por la boca, procedente del aparato respiratorio.

SÍNTOMAS DIFERENCIALES: El paciente tose y expulsa sangre muy roja (está muy oxigenada). Los episodios de tos son muy violentos, provocando "vómitos en escopeta".

PRIMEROS AUXILIOS: Avisar a la ambulancia. Aplicar frío local y colocar al paciente semisentado. Esta posición favorece la respiración. Hay que estar pendientes y prevenir el shock.

MELENAS

CONCEPTO: Salida de sangre digerida y transformada, por el ano procedente del aparato digestivo.

SÍNTOMAS DIFERENCIALES: Heces negras, de aspecto brillante, malolientes, untuosas y pegadizas. Por lo general indican la existencia de hemorragias digestivas que no se han manifestado como hematemesis. Lo mejor es trasladar al paciente a un medio hospitalario par su evaluación.

HEMATURIA

CONCEPTO: Sangre en la orina.

Tipos de lesiones

Lesiones sobre tejidos blandos

El sangrado puede ocurrir por heridas incisas (tales como cortes, pinchazos), abrasiones (cuando la piel se separa de los tejidos subyacentes), o avulsiones (cuando áreas de la piel son rasgadas violentamente). Un pequeño corte que sangre escasamente, se trata exclusivamente mediante el lavado de la herida con agua y jabón y aplicando una venda para mantenerla limpia. Cualquier herida más complicada necesita consultar con su médico o acudir a Urgencias.

Heridas Abdominales

Dada la presencia de numerosos órganos internos vitales, una herida que penetre en la pared abdominal necesita cuidado urgente inmediato. Llamar inmediatamente al teléfono de urgencias o a una ambulancia para trasladar al herido. Antes de mover a alguien con una herida abdominal, hay que ponerle en posición de decúbito supino, es decir, tumbado sobre su espalda. Si no hay órganos internos que salgan a través de la herida, hay que ejercer presión con un paño estéril sobre la herida sangrante para intentar parar la hemorragia. Si ya existen órganos desplazados por la herida, no trate de reintegrarlos a su sitio. Cubra la herida con un paño y no aplique más que una presión muy suave para parar el sangrado.

Clases de hemorragias externas

Las hemorragias se clasifican en función de los vasos el vaso sanguíneo que en ese momento sufre la rotura. Así, tenemos hemorragias arteriales, venosas y capilares.

Hemorragias Arteriales

Se caracterizan por su color rojo intenso como consecuencia del oxígeno que porta la sangre.

Son de gran intensidad, y fluyen a borbotones, a menudo en saltos rítmicos que coinciden con las contracciones del corazón.

Es el tipo menos frecuente de hemorragia, pero también el más serio: si no se trata pronto una lesión sangrante sobre una arteria importante, es posible desangrarse hasta la muerte en menos de un minuto.

En la mayoría de los casos, sin embargo, la presión directa y firme sobre la herida parará el sangrado arterial, aunque el proceso siempre requerirá más tiempo que en la hemorragia venosa.

Una hemorragia arterial muy típica es la que sufre los toreros.

Hemorragias Venosas

Cuando se lesionan las venas se pierde sangre que, camino de vuelta al corazón, ya ha soltado su carga de oxígeno en las células, por lo que la sangre es de color granate, muy densa y fluye lentamente (discurre en lo que se denomina forma de sábana).

La hemorragia venosa se corta, en principio, aplicando presión local.

Un ejemplo típico de hemorragia venosa: la que ocurre al cortarnos el dedo con un cuchillo.

Hemorragias Capilares

La sangre no fluye como en las anteriores. Las hemorragias capilares comienzan por una serie de pequeños puntitos de sangre que poco a poco van creciendo hasta ocupar toda la superficie de la herida; si presionamos levemente desaparecen para volver a emerger.

Se producen por pequeñas erosiones cutáneas, como puede ser una rodillera.

 

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