El dolor crónico afecta fundamentalmente a mujeres y la mitad son amas de casa
Canal Salud (Agencias) a miércoles 14 de diciembre de 2005
Los afectados suelen llevar más de seis años y medio con ese dolor, que ha sido causa de baja laboral en el 30% de los casos; la mitad de los pacientes padece depresión asociada al dolor y una cifra similar alteraciones del sueño.
Según el estudio; Valoración de la Actitud Terapéutica ante el paciente con dolor Crónico en las Unidades de Dolor en España (STEP), el 40 por cien no encuentra alivio al mismo a pesar del tratamiento; se trata de mujeres, en la mayoría de los casos amas de casa, con un nivel socioeconómico medio y estudios primarios. Este es el perfil de la persona con dolor crónico en nuestro país, según el estudio Valoración de la Actitud Terapéutica ante el paciente con dolor Crónico en las Unidades de Dolor en España (STEP).
En el mismo han participado 20 Unidades del Dolor de toda España. “Este estudio es una de las aportaciones más interesantes que se ha desarrollado en este sentido y completa en gran medida los resultados de la Encuesta Europea del Dolor al permitir conocer de forma real cómo se están tratando a los pacientes en las Unidades del Dolor y proporcionar una radiografía sobre el paciente con dolor crónico”, señala el doctor Carlos Barutell, presidente de la Sociedad Española del Dolor.
Según los resultados de este estudio, el dolor crónico se manifiesta en mujeres en el 70 por cien de los casos y en varones en el 30 por cien. El 54 por cien de las mujeres afectadas son amas de casa y el 25 por cien están jubiladas. La mayoría pertenecen a un nivel socieconómico medio y bajo.
El dolor más frecuente sigue siendo el osteoarticular (61por cien) y el neuropático (49 por cien). Del total de los pacientes encuestados, el 50 por cien presenta alteraciones del sueño y el 47 por cien depresión. El mismo porcentaje ansiedad. Astenia, pérdida de peso e irritabilidad son otros de los síntomas frecuentes en estos enfermos. “Cuando existe un cuadro de dolor crónico –explica el doctor Manuel Rodríguez, principal investigador del estudio STEP y jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Carlos Haya de Málaga- éste interfiere con la situación anímica del paciente generando alteraciones depresivas y trastornos del sueño. Por esta razón, uno de nuestros objetivos es lograr mejorar la situación psíquica de los enfermos”.
El tiempo medio de evolución de dolor es de seis años y medio y, “como consecuencia del mismo, el 30 por cien de los pacientes encuestados ha estado de baja laboral. Además, el 11 por cien ha requerido hospitalización con una media de estancia de 12 días y, en los últimos seis meses, el 26 por cien de los enfermos ha acudido al menos tres veces a urgencias”, precisa el doctor Barutell. Las reagudizaciones del dolor y la adecuación del tratamiento en las fases iniciales del mismo motivan, según el doctor Rodríguez, este importante número de visitas a urgencias o a las Unidades del Dolor.
El dolor afecta de forma importante a la calidad de vida del paciente. Así, se ha observado que a mayor intensidad de dolor pero calidad de vida siendo además la salud psíquica más afectada que la física, en opinión de los propios enfermos.
Valoración terapéutica
Según el estudio STEP, el 40 por cien de las personas con dolor crónico siguen sufriendo a pesar del tratamiento y, de este porcentaje de pacientes, en uno de cada tres casos, el tratamiento no se ajusta a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento del dolor crónico aceptadas en el ámbito internacional.
En opinión del doctor Manuel Rodríguez, los resultados de este estudio muestran que todavía hay un alto porcentaje de pacientes en los que no se está controlando el dolor y, según explica, esta situación se produce principalmente por la adecuación paulatina a los tratamientos y por la escasa utilización de opioides.
“En las primeras visitas que se realizan a un paciente con dolor crónico, se suelen ir prescribiendo determinados fármacos con distinta potencia analgésica intentando buscar aquellos que presenten un mejor balance riesgo-beneficio y, para ello, en muchas ocasiones se precisan ajustar los tratamientos e inclusive cambiarlos en el tiempo”. “Por otro lado, -destaca el doctor Rodríguez- en España y, así lo ha confirmado este trabajo, existe un bajo consumo de opioides mayores, medicamentos indicados para el tratamiento del dolor intenso, que podrían garantizar un adecuado control del dolor”. Así, la mayoría de los pacientes estaban siendo tratados con analgésicos no opioides (84 por cien) de los casos, el 47por cien con opioides menores y sólo el 22por cien con mayores.
El inadecuado alivio del dolor junto con a la aparición de reacciones adversas motivó un cambio de tratamiento en el 70por cien de los encuestados. En el 30 por cien de los casos se les retiró el analgésico no opioide y se aumentó la indicación de opioides mayores.
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