Unas medidas adecuadas de fotoprotección son esenciales para evitar el cáncer de piel
Rocío García, Canal Salud, Madrid a jueves 17 de abril de 2003
Los dermatólogos aseguran que el ponerse moreno es un mecanismo defensivo contra la agresión del sol a nuestra piel, por lo que no es posible llegar a este objetivo sin correr un riesgo para nuestra salud.
Los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología han advertido de los riesgos de la exposición a los rayos ultravioletas y han dado pautas de cómo prevenirlos. Según estos expertos, la sobreexposición solar contribuye específicamente al envejecimiento de la piel y a la aparición de tumores cutáneos. El sol también es el responsable directo de que empeoren las enfermedades dermatológicas que sufren muchas personas, como el lupus eritematoso o la colagenosis. También es perjudicial para pacientes que siguen tratamientos con diuréticos o algunos antibióticos. Igualmente se le considera responsable de ciertas alergias y algunas dolencias dermatológicas como la urticaria solar, la dermatitis actínica crónica y la erupción polimorfalumínica.
Los especialistas en dermatología sostienen que se pueden tomar determinadas medidas protectoras que se pueden dividir en dos grupos: el uso de protectores solares y los cambios en la actitud traducidos en una serie de medidas saludables. Admiten que es básico saber cuáles son las horas de máxima radiación (entre las 10 y las 14 horas) para evitar ponerse al sol en ese intervalo de tiempo. Del mismo modo recomiendan proteger la córnea, la retina y el cristalino de los efectos de las radiaciones haciendo uso de gafas de sol.
Existen diversos tipos de rayos ultravioletas que, según su intensidad, tienen un mayor grado de filtración y más posibilidades de afectar a la piel. La luz ultravioleta B es la más relacionada con las quemaduras, aunque más del 80 por ciento de los rayos ultravioleta B se filtran en la capa de ozono. La luz de este tipo es la responsable de las quemaduras solares en la piel. Contrariamente a lo que se cree, son este tipo de rayos los que protegen contra la osteoporosis y no los rayos UVA que se administran en las cabinas solares.
También está la luz ultravioleta C (que se filtra en la capa de ozono) y la ultravioleta A, que son los populares rayos UVA. Éstos últimos, son los máximos responsables del fotoenvejecimiento, ya que penetran más y llegan hasta la dermis. Lo que provoca que la piel envejezca.
La quemadura solar puede tener diversas intensidades: desde el simple envejecimiento de la piel, pasando por las ampollas, hasta llegar a complicaciones más graves que incluso pueden poner en peligro la vida del paciente.
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