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Lo que nos interesa: los principios inmediatos

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Los principios inmediatos

embarazada con una revista2
Los principios inmediatos son:
  • las proteínas,
  • las grasas o lípidos y
  • los hidratos de carbono.
Los principios inmediatos son los componentes básicos de la alimentación; junto con las vitaminas, los minerales y los aminoácidos.

¿Y del colesterol qué?

¿Qué pasa con el colesterol durante el embarazo? Que puede aumentar, lo cual es ABSOLUTAMENTE normal; ya que el sistema metabólico de la embarazada cambia durante la gestación. El colesterol AUMENTA desde el segundo hasta el último mes del embarazo volviendo a la situación de base después del parto. Y ello no tiene nada que ver con si Vd. come poca o mucha grasa.

Todo esto nos indica que los ácidos grasos son esenciales en el embarazo y por ello el aportar grasa en la alimentación es necesario.

El aceite contiene el 100% de lípidos, las mantequillas y margarinas el 82% y la nata el 30%. La otra parte de grasa que comemos está “dentro” de otros alimentos:
  • Embutidos y carnes
  • Pescados
  • Leche
  • Quesos: los que más, emmental y gruyere; los que menos, camembert, munster, cabrales, roquefort
  • Chocolate, frutos secos, aguacates
  • Dulces
Recuerde:

Un alimento frito absorbe el aceite de la fritura en un 10% de su peso.

Es conveniente evitar el consumo de excedentes de cuerpos grasos después de la cocción u horneado.

La mayonesa está compuesta en un 80% por aceite.

La pasta de hojaldre contiene una alta cantidad de grasa.

Las temidas grasas

Al contrario de lo que la gente cree, las grasas o LÍPIDOS, son componentes esenciales para el organismo. Si bien la obesidad es el acúmulo de grasa en diversas partes del cuerpo que sólo implican un problema estético, no es menos cierto que la grasa en las “tuberías” o vasos sanguíneos, o rodeando organos vitales como el corazón, pueden conducir a enfermedades muy graves.

Los depósitos de grasa extra en el cuerpo son producto de un metabolismo anómalo. Los hidratos mal metabolizados se convierten en depósitos de grasa. La falta de ejercicio impide una buena circulación y da como resultado una acumulación o depósito de grasa.

Es decir, no necesariamente el comer alimentos que contengan grasa (como la carne, el pescado o la leche) produce obesidad. Sí puede hacerlo si se hace en cantidades superiores a las que nuestro organismo pueda asimilar.

Es cierto que comer 1 gramo de hidratos o proteínas aporta 4 calorías, y un 1 gramo de grasa aporta el doble. Pero lo que está muy claro es que comer grasa es esencial y mucho más en el embarazo, porque el feto necesita energía, sobre todo en el último tramo, en los últimos meses.

Se desconoce cuál es la tasa de grasa recomendada en el embarazo; pero, por otra parte, sí se sabe que los ácidos grasos son necesarios, ya que condicionan la estructura y funcionamiento de las membranas cerebrales del niño. Algunos ácidos grasos son sintetizados por el sistema nervioso central, aunque no en medida suficiente para el feto, por lo que el organismo ha de recurrir a fuentes alimentarias.

Una carencia de ácidos grasos esenciales como el linoleico y el linolénico, puede perjudicar el funcionamiento celular. También, los ácidos grasos, participan en el transporte interno de algunas vitaminas como la A, D y E.

La fibra: ¿sí o no?

Las verduras y la fruta contienen gran cantidad de fibra, componente natural de las paredes de las células vegetales. En los últimos años han proliferado trabajos que demuestran que la utilización de la fibra en la alimentación mejora el tránsito de los alimentos en el aparato digestivo y NO LOS ASIMILA el cuerpo, por tanto no significan mayor aporte de hidratos.

Sin embargo, un trabajo científico publicado a finales de 1999 cuestiona esta creencia. Es de suponer que tendrá que haber otros trabajos que confirmen o rebatan los últimos hallazgos.

Pero de todas formas no hay duda de que la fibra, en aquellas personas que tienen problemas intestinales y de peso, es un buen alimento.

Los alimentos más ricos en fibra son:
  • los cereales, como el salvado,
  • las legumbres, como las alubias o
  • los frutos secos, como higos y dátiles.
  • Menos lo son las frutas frescas, quizás las más ricas serían las frambuesas, la pera sin pelar o el melocotón.
  • E igualmente las hortalizas como espinacas o guisantes.
El abuso en alimentos con fibra puede producir gases (nada positivos para la embarazada), diarreas (tampoco positivos, por la deshidratación que produce) por lo que se recomienda tomar dichos alimentos en puré.

El abuso en alimentos con fibra también puede provocar carencias en sustancias básicas como calcio, hierro, cinc, magnesio, cobre, fósforo y vitamina B12.

RECUERDE: en el embarazo hay que desayunar, ya que un ayuno prolongado puede causarle problemas a usted y al feto

Hidratos de carbono: el azúcar esencial

Los hidratos de carbono o glúcidos son, junto a las grasas, la auténtica "gasolina" para nuestro organismo.

Transformados por la acción de enzimas digestivos, se almacenan en nuestro músculos y en nuestro hígado como glucógeno, y se utilizan desde el momento que hacemos un esfuerzo por mínimo que sea.

Cuando dormimos, el organismo sigue trabajando y por tanto gastando. Por eso a veces hay personas que nada más incorporarse de la cama por la mañana, se marean: están en hipoglucemia, es decir, le faltan azúcares (si no se debe a una bajada de tensión arterial).

RECUERDE: la hipoglucemia es un enemigo del embarazo

Sí; porque puede afectar al feto. Éste se aprovecha casi directamente de los depósitos de la madre y si ésta no tuviera la capacidad durante el embarazo (no en condiciones normales) de almacenar azúcares, sufriría constantes desmayos.

Por tanto hay que tomar una alimentación balanceada en glúcidos o hidratos o azúcares y no hacer ayunos prolongados. Y sobre todo en la última parte del embarazo donde los consumos, en general son mayores.

Una deficiencia en azúcares (como en grasa) en el feto conducirá a problemas de desarrollo.

Hay dos tipos de hidratos:

  • Simples: Como los azúcares de la fruta (fructosa o glucosa); los compuestos por dos moléculas, como la lactosa; la sacarosa o azúcar puro. Son los llamados azúcares rápidos, porque hacen un efecto inmediato.
  • Complejos: Aquí tenemos los cereales, el pan, las féculas y las legumbres, que contienen almidón y que por tanto han de cocerse para que se puedan asimilar bien por el aparato digestivo. Son los llamados azúcares lentos.
Los hidratos lentos son mejores que los rápidos en el embarazo. Su ingesta o consumo permite una disminución de las necesidades calóricas provinientes de las grasas y de los azúcares rápidos. Estos dos últimos son los causantes de los depósitos grasos que nos hacen engordar.

Por tanto, utilizando convenientemente los azúcares lentos y combinándolos con proteínas eficaces, podremos recurrir poco a los alimentos grasos.

Proteínas: nuestro esqueleto

¿Cuántas proteínas necesito en mi embarazo?

El coste proteico es de unos 900 gramos/embarazo, lo que dividido entre 280 días, representa un aporte suplementario de 3,3 gramos al día.

El primer mes hay un gasto de 0,6 gramos/día. A las 30 semanas se convierte en 6,1 gramos.

La madre almacena en sus tejidos las proteínas que necesita el feto para la última fase del embarazo y que necesitará la madre para la fase de lactancia. POR ESO ES IMPORTANTE TOMAR PROTEÍNAS EN EL EMBARAZO.

¿Pero qué proteínas son mejores?

Hay proteínas animales y vegetales. Las proteínas “completas” son las de la carne, pescado, leche y huevos, porque contienen los ochoaminoácidos esenciales que el organismo no sintetiza (fabrica) a partir de los alimentos y los tiene que “aportar” como sea.

En este caso hay que advertir que las vegetarianas “puras” que no toman ni carne ni pescado ni leche ni huevos, pueden desencadenar riesgos muy altos para sus hijos al carecer de estas sustancias.

Los alimentos proteicos de origen vegetal son las pastas, el arroz, la sémola, el maíz, el pan (y todos los tipos de cereales).

Las legumbres y leguminosas, como las lentejas, alubias, guisantes, y garbanzos son otras fuentes proteicas.

Y por último los frutos secos como nueces, avellanas, almendras y cacahuetes. Estos son ricos en grasa, hidratos y además tiene sal lo que no les convierte en buenos compañeros de viaje para mantener un peso ideal.

La carne tiene el problema de los depósitos grasos que contiene, por eso conviene ir a las carnes blancas, pollo y pavo. Entre los pescados son preferibles los blancos (merluza, lenguado, etc.).

La leche y los huevos son de los mejores alimentos. No hay que tomar leches desnatadas si no hay problemas orgánicos con la grasa. Y los huevos son además del alimento que mejor combina con todo, la mejor proteína que hay, por su exquisito balance de aminoácidos.

 

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