La inteligencia ayuda a evitar la aparición del síndrome del intestino irritable
Agencias a viernes 31 de marzo de 2006
Un estudio español, con un centenar de pacientes, demuestra que la inteligencia capaz de controlar las emociones reduce los síntomas propios del intestino irritable.Esta patología, que provoca dolores abdominales, estreñimiento y/o diarrea con urgencia defecatoria, empeora la calida de vida del paciente en todas sus facetas
Seis millones de españoles padecen síndrome del intestino irritable, un problema de salud que puede provocar la pérdida de un 15 por ciento de días laborables.
No sólo la dieta o el grado de estrés desempeñan un papel clave en el riesgo de sufrir un problema de salud frecuente y especialmente molesto, como es el Síndrome del Intestino Irritable (SII). También la inteligencia del paciente puede ser un elemento clave en la aparición de esta enfermedad y además un tipo de inteligencia sobre la cual puede actuarse. “La inteligencia que parece intervenir sobre la irrupción de este trastorno es una inteligencia experiencial, aquella que ejerce un control sobre la experiencia emocional. Son personas que actúan a través del pensamiento constructivo, afrontan las situaciones difíciles, sin temor, como desafíos; buscan siempre la acción más eficaz y evitan las supersticiones”, ha asegurado el profesor Manuel Díaz-Rubio, vicepresidente de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) y jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Inteligencia y Síndrome de Intestino Irritable es el título de la conferencia que el profesor Díaz-Rubio y en la cual ha presentado los datos de un estudio que ha coordinado él y ha realizado el Servicio de Aparato Digestivo del Hospital San Carlos sobre la relación entre esta capacidad o facultad y la aparición de un trastorno que afecta a la calidad de vida de seis millones de españoles, que sienten con frecuencia dolores abdominales, estreñimiento y/o diarrea con urgencia defecatoria. Un conjunto de síntomas que, además de angustiarles intensamente, les puede hacer perder hasta el 15 por ciento de los días laborales cada año.
El SII es una enfermedad funcional (no se conocen sus causas y nunca presenta lesiones o alteraciones orgánicas) caracterizada por la presencia de una serie de síntomas digestivos resumidos en los criterios de Roma II: dolor abdominal que no se localiza exactamente en ningún punto, que se alivia al deponer y/o muestra cambios en el hábito intestinal, bien en forma de estreñimiento, diarrea o alternancia entre ambos ritmos. Esta sintomatología debe presentarse durante al menos un año y haber estado presente al menos 12 semanas de ese año, aunque no sean de forma consecutiva.
La inteligencia
Se estima que el SII afecta al 11-14 por ciento de la población española. “Sabemos que la dieta, factores biológicos, como los cambios en la flora intestinal, o factores psicosociales, como la ansiedad o el estrés, influyen en la aparición de los síntomas del SII pero nos faltan investigaciones que profundicen en el modo en que la inteligencia puede intervenir en la fisiopatología de la enfermedad o en la precipitación de los signos”, asegura el profesor Díaz-Rubio. “No se ha estudiado la inteligencia en estos pacientes pese a saberse que los procesos cognitivos participan en el SII y que la inteligencia, tanto la racional como la experiencial, desempeñan un papel clave”.
Para entender el tipo de inteligencia asociado a esta enfermedad hay que precisar el menor peso de la inteligencia racional, es decir la analítica o lógica, la que determina el potencial intelectual de la persona, la que no está vinculada a la experiencia y opera por comprensión de reglas. La que puede asociarse al SII es, según el profesor Díaz-Rubio, la inteligencia experiencial, la que actúa a través del pensamiento constructivo global y logra ejercer un control sobre las emociones. “Las personas con puntuaciones bajas en esta clase de pensamiento constructivo tienen respuestas afectivas más negativas y reacciones biológicas más acentuadas antes situaciones de estrés pudiéndose relacionar con la aparición de síntomas físicos”.
Más Sobre: