Estos dos minerales forman conjuntamente la estructura de los huesos y los dientes y si su aporte es el adecuado les proporcionan fuerza y rigidez.
Por eso hay etapas de la vida en la que tomar la cantidad adecuada de estos dos minerales: la infancia, cuando el esqueleto se está formando, y la edad madura, cuando los huesos tienden a hacerse más frágiles. Si en estas dos etapas de la vida la alimentación es rica en calcio y en fósforo el riesgo de padecer
osteoporosis será mucho menor.
El Calcio también interviene en el funcionamiento del sistema nervioso, la actividad muscular y del
corazón y la producción de hormonas. El fósforo tiene un papel fundamental en las reacciones metabólicas del organismo. Son indispensables tanto para el buen "soporte" de nuestro cuerpo como para su buen funcionamiento.
Los alimentos más ricos en calcio y fósforo son las carnes, pescado, huevos, leche y sus derivados (queso, yogur, cuajada), y también los cereales y las legumbres. Por tanto una dieta variada y sana puede garantizar las necesidades diarias de nuestro organismo en estos dos minerales.
Doctora Rosario Hellín